Nota publicada en la revista L'Officiel Argentina abril 2020
03
Abr

Mirada Interior

Cruce de caminos entre estética y funcionalidad. Dos especialistas hablan de cómo se resignifican los espacios y el modo de habitarlos.

por Dora Becher

Diseño de Imagen Estudio
Roberto Cardillo Moreno y Juan José Matijas en un ambiente con boiserie y araña de Mansion Jensen, mesa del siglo XVIII y escultura de Pablo Curatella Manes.

El uso de la casa cambió completamente”, asegura Roberto Cardillo Moreno. Junto con Juan José Matijas se especializan en refacciones y restauraciones de interiores y hace diez años dirigen Estudio Diseño de Imagen. “La gente quiere entrar y que la casa sea una escenografía todo el tiempo, incluso la cocina”, agrega. En pos de este objetivo ganan terreno las puertas corredizas, los vidrios que cambian de color y los electrodomésticos panelables que permiten modificar los espacios para destacar o esconder lo que se quiere y lo que no. “La idea es que solo se exhiban las piezas de arte. Se priorizan las formas más orgánicas y se pone mucha atención en el esquema de luces. La incorporación de la domótica hace que sea sencillo armar distintos escenarios con solo tocar un botón”.

El estudio realizó el interiorismo de varios de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires. Cardillo Moreno y Matijas advierten que para lograr esta nueva impronta más escenográfica, el lugar de guardado es clave. Desde la vajilla hasta los juguetes de los chicos necesitan su “pasadizo secreto”. “Ahora estamos remodelando un piso en un edificio Virasoro; tiene tres habitaciones de servicio pero todos los placares son pequeñísimos, desproporcionados para sus 600 metros cuadrados. Lo mismo pasa con casi todas las construcciones de estilo de la primera mitad del siglo XX. También es cierto que la sociedad de consumo fue avanzando y necesitamos muchas más cosas que antes”, dice Matijas, que forma parte de un movimiento de conservación del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Un recurso que vuelve: las antigüedades; eso sí, no cualquier objeto ni puesto de cualquier manera. “Se busca una pieza puntual de decoración francesa, un mueble del siglo XVIII… No va más el juego completo Luis XIV, XV o un Regency”, agrega Matijas y para explicar esta tendencia habla de un nuevo minimalismo. “Antes el lujo era la nada. Ahora es la nada, pero con algunas cosas; un mueble de estilo que tiene una nueva función o una araña de caireles de cristal de roca con luces led de última tecnología”.

Sofá curvo (diseño de Ico Parisi), lámpara de techo “Triedi” de cristal de Murano de Paolo Venini, y cortinas de organza y terciopelo. Mueble de madera laqueada con revestimiento de mármol de Carrara y porcelanato italiano. Lavatorio en mármol (Bardiglio Nuvolato) y espejo con marco de hierro. Mesa reciclada de madera de Indonesia, sillas “Fiber” (diseño Iskos-Berlín) y sillón francés tapizado con pana.
Sofá curvo (diseño de Ico Parisi), lámpara de techo “Triedri” de cristal de Murano de Paolo Venini, y cortinas de organza y terciopelo. Mueble de madera laqueada con revestimiento de mármol de Carrara y porcelanato italiano. Lavatorio en mármol (Bardiglio Nuvolato) y espejo con marco de hierro. Mesa reciclada de madera de Indonesia, sillas “Fiber” (diseño Iskos-Berlín) y sillón francés tapizado con pana.